Nuevo espacio terapéutico

Me complace presentaros el nuevo espacio terapéutico desde el cual empezare a trabajar a partir de ahora. Una sala diseñada pensando en el confort del usuario.

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El Ciclo CAC (Circunspección-Apropiación-Control)

El Ciclo Circunspección-Apropiación-Control o CAC es un modelo constructivista planteado por George Kelly donde expone una secuencia de construcción de una nueva respuesta ante un problema.

Para entender mejor este ciclo partamos de un ejemplo. Un compañero de trabajo siempre nos pasa parte de sus tareas utilizando una u otra excusa, como te consideras una buena persona le ayudas, pero eso repercute en tus tareas y en el nivel de estrés que tienes diariamente.

Las fases de esta secuencia son la circunspección, la apropiación y el control. Por circunspección Kelly se refiere al hecho de tratar a los aspectos del problema de forma proposicional, aislados de los demás. Este primer paso hace que liberemos los otros constructos del constructo problema. Así pues si nos encontramos delante una situación donde nos planteamos seguir siendo “buenas personas” o hacer algo que consideramos de “malas personas” este será el constructo proposicional, liberando formad de pensar como “altruista/egoísta”, “vulnerable/fuerte” o “bonachón/malpensado”. Por tanto es en la fase de circunspección donde contemplamos los problemas de diferentes formas.CAC

En la fase de apropiación es donde una de las alternativas se impone a las demás. Los fenómenos de impulsividad e indecisión aparecen entre esta fase y la anterior, haciendo extremadamente corto o largo el cambio de fase. Posteriormente la persona se posiciona en uno de los dos polos del constructo, aquel que le permita una anticipación más funcional ante el problema y el sistema de constructos personales

Con el ejemplo anterior podría elegir aplicar el constructo “vulnerable/fuerte” y posicionarse en el polo fuerte.

En el siguiente paso del ciclo, el control, se actuó o experimenta con esta nueva posición de fuerte. Así pues cuando el compañero de trabajo nos vuelve a pedir que realicemos parte de sus tareas podremos ser fuertes para decirles que no y eso no nos convertirá en malas personas.

El Síndrome Post-Vacacional, un mal pasado de moda.

El síndrome post-vacacional, que hace unos años estaba tan en boca de todos, parece haber desaparecido totalmente de nuestras vidas. ¿Es realmente así? ¿Acaso existió alguna vez?.

Primero conozcamos sus efectos, los cuales están relacionados con cuadros de bajo estado de ánimo, ansiedad y/o angustia, irritabilidad, inquietud, inseguridad, dificultades en la concentración y desequilibrio en los hábitos de sueño y de alimentación (Estos dos tanto por defecto como por exceso), etc.

Según estos síntomas se puede apreciar que el Síndrome Post-Vacacional es realmente un fenómeno adaptativo, como el que podríamos encontrar en diagnósticos de enfermedades crónicas, divorcio, problemas conyugales o laborales, cambio de residencia, jubilación, etc. Si este síndrome se prolonga en el tiempo hasta 6 meses estaríamos hablando entonces de un trastorno adaptativo.

Siendo un síndrome con nombre propio o un fenómeno adaptativo está claro que ya no se habla tanto de él como en años pasados, ¿a qué se debe este cambio?

1 Setiembre

1 Setiembre

Sería incomprensible no tener en cuenta cómo afecta el actual marco laboral a este síndrome, el hecho de considerar un puesto laboral precario como una suerte más que como una injusticia genera lo que podríamos llamar una resignación laboral. A lo que antes nos generaría un comentario del estilo “que mierda de trabajo” y un asentimiento general de las personas de nuestro alrededor, ahora mismo obtendríamos como respuesta “no te quejes que tu al menos trabajas”. A éstas alturas ya hemos interiorizado este mensaje, algo beneficioso para el síndrome post-vacacional pero peligroso para renegociar nuestro convenio colectivo.

Del mismo modo en que nos hemos resignado a puestos de trabajo con unas características distintas, también hemos realizado un cambio, en algunos casos voluntario en otros obligados, a nuestra forma de hacer las vacaciones. Para unos pocos seguir haciendo un mes seguido de vacaciones es algo habitual, pero al tener, en las mejores situaciones, 15 días de vacaciones seguidas se hace difícil poder desconectar totalmente de la rutina, y por tanto es extraño que al volver tengamos que readaptarnos.

Otro factor a tener en cuenta sería el nivel de cobertura que se le ha dado desde los medios de comunicación. No era extraño que en algún telediario falto de noticias acompañaran la operación retorno con un pequeño reportaje sobre este síndrome. Tampoco es algo nuevo que la cobertura mediática sobre ciertas patologías obedece a otros fines más allá de la promoción de la salud. El ejemplo más reciente seria el ébola, desaparecido de los telediarios desde hace meses cuando no fue hasta la semana pasada que se dio el alta al último enfermo en Sierra Leona. Aunque desgraciadamente hace escasas horas saltaba la noticia de un nuevo caso.

Pero que no se hable ya de él no quiere decir que ahora mismo, alguna de las personas que estén leyendo ésto se encuentren en su puesto de trabajo o pensando en su reincorporación inmediata, sintiéndose ansiosa, angustiada, irritable… ¿Qué podemos hacer para parar el golpe?

  • Intenta robarle terreno a la monotonía, que sea uno de septiembre no significa que tengas que retomar todas tus obligaciones inmediatamente, intenta robarle un poco de espacio a la rutina para aprovechar un rato en una terraza, o para dar un paseo ahora que las temperaturas lo permiten.

  • Recuerda todo aquello que has hecho estas vacaciones, no te centres en todo lo que no podrás hacer ahora que has vuelto a la rutina. Demasiadas veces pensamos en cosas que no suceden, sucedieron o sucederán en un futuro, en vez de regocijarnos en lo que hemos disfrutado con las que sí hemos hecho.

  • Tómate el reinicio de la cotidianidad como una oportunidad para replantearte la rutina diaria, si hay algo que quieras modificar va a ser más fácil de hacerlo ahora.

Y recuerda, ya falta menos para el puente del Pilar.

Autoorganización en la lucha contra el VIH

Desde StopSida entendemos la salud sexual como algo más que prevenir y tratar las enfermedades y otros trastornos que interfieren en la sexualidad. La salud sexual incluye también la capacidad de disfrutar y adaptar el comportamiento sexual de acuerdo con una ética social y personal; ésto incluye liberarse del miedo, vergüenza, culpa, falsas creencias y otros factores psicológicos que inhiben la respuesta sexual y deterioran las relaciones sexuales.

Ésta definición resulta muy completa, pero debemos hacer un matiz con la frase

Autoorganización en la lucha contra el VIH

Autoorganización en la lucha contra el VIH – foto por JoséMa Orsini CC BY-SA 2.0

“de acuerdo con una ética social”, una ética social puede ser que las mujeres deben ser sumisas… una ética social puede que la homosexualidad sea inmoral y pecaminosa… una ética social puede ser que las personas con VIH deberían apartarse de la sociedad y no mantener contacto con nadie ya que tienen el peligro de infectar…

Y como se puede comprender, tratándose de VIH, en buena medida es lo que dificulta la salud sexual. En tanto sea socialmente repudiada, silenciada o haya una actitud serofóbica se hará difícil que una persona se pueda desprender del miedo, vergüenza, falsas creencias, etc.

Aquí es donde aparece el empoderamiento, ya que al dar esta herramienta a las personas individuales, lo que estamos haciendo en un segundo plano es empoderar un colectivo. Es aquí donde encontramos una fuerza suficiente como para poder influir en la ética y moral de la sociedad para desmarginalizar o desestigmatizar las personas.

Si nos centramos ahora en el empoderamiento entorno a la lucha contra el VIH podríamos definir dos tipos, o fases de empoderamiento

  • El individual que se refiere principalmente a la capacidad del individuo para tomar decisiones informadas y ejercer su control sobre la vida personal. Aquí hablaríamos de decisiones tipo “Yo de forma informada he decidido utilizar el preservativo en mis relaciones sexuales, no para que me lo digan todas las campañas, sino porque no estoy dispuesto a asumir los riesgos que conlleva no hacerlo” o “nosotros, de forma informada, decidimos realizar prácticas sexuales sin preservativo, ya que somos una pareja serodiscordante cerrada y yo o mi pareja esta indetectable y asumimos los riesgos que conlleva”.
  • Y el comunitario, donde los individuos actúan colectivamente con el fin de obtener una mayor influencia y control sobre los determinantes de la salud y calidad de vida de su comunidad. Sería un ejemplo la reciente aprobada ley para garantizar los derechos de las personas LGTBI y para erradicar las LGTBfobia.

¿Cómo trabajamos desde esta posición en Stop Sida? Una estrategia para fomentar el empoderamiento es asistir al grupo de personas con esta vulnerabilidad o estigma para que ellas ayuden entre ellas ya que son éstas las que saben que los y hace falta realmente o que es más importante.

Dentro de Stop Sida donde se puede ver más esta promoción es en la comisión de “protegersex“. Esta comisión está formada única y exclusivamente por mujeres trans y hombres que se dedican al trabajo sexual.

La filosofía de esta comisión es que cada voluntario se apodere de su salud sexual mediante la facilitación de material preventivo gratuito, asesoramiento sobre salud sexual, jurídica, social y laboral, pruebas de VIH, sífilis y hepatitis C, así como asesoramiento a trabajadores sexuales seropositivos.

Paralelamente a este empoderamiento individual, los y las voluntarias pasan a ser agentes de empoderamiento, que promueven entre sus compañeros, tanto de comisión, como de trabajo, estos conocimientos que han adquirido. Esto se ve bien representado en los grupos de apoyo emocional, donde son los miembros de la comisión y otros trabajadores sexuales los que debaten temas de su interés y utilidad

Aparte de la comisión de protegersex todas las demás comisiones también trabajan desde este principio.

Por lo tanto la función de StopSida es acompañar entre pares en todos estos puntos de empoderamiento personal y colectivo. Como todos se puede presuponer ya, una gran herramienta que utilizamos desde Stop es la información. Información sólida, estructurada y actualizada, tanto de conocimientos como de habilidades.

Como ha dicho Montse Pineda, Coordinadora de Incidencia Política Asociación Creación Positiva, en alguna ocasión el VIH es una vulneración del derecho de las personas, una vulneración al derecho a la información, el derecho sanitario, el derecho a la educación. Así pues cuando informamos a una persona ya comienza su proceso de empoderamiento.

Stop Sida

Protegersex

Montse pineda

Autocrítica, la búsqueda del equilibrio

“Debería haberme callado … No es mi culpa, no podía hacer nada … ¡Soy una mala persona! … ¿Se habrá sentido mal por mi culpa? … Soy tonta …. ¡Debería haber dicho algo! … No soy suficientemente bueno…”

Supongo que todas, o amenos alguna, de estas frases serán conocidas por la gran mayoría de las personas, y estoy particularmente seguro que las han escuchado menos veces de las que se las han dicho a sí mismas.

Una de las cualidades que nos hace humanos es el hecho de poder reflexionar sobre lo que nos pasa, lo que hemos hecho o lo que hemos pensado…  Todo esto nos ayuda a absorber la información de la experiencia, adecuarla a nuestros constructos y poder aprender o no, de ella. Pero este proceso tan necesario puede llegar a convertirse en una tortura constante que nos afecta a unos niveles muy nucleares y que puede llevar a invalidarnos como personas.

A la hora de trabajar la autocrítica podríamos partir de la reestructuración cognitiva, pero personalmente no me siento cómodo con esta técnica en su versión más académica, así que si la usuaria me lo permite plantearía una imaginación guiada o simplemente introduciría la misma escena como una metáfora.

Autocrítica, la búsqueda del equilibrio

Al autocriticarnos somos acusado, defensor, fiscal y juez.
https://www.flickr.com/photos/safari_vacation/ – CC BY-NC 2.0

Imaginemos que cada vez que nos autocriticamos en algún lugar de nuestra mente aparece un juzgado, quizás como el de las películas americanas. Este es un lugar desde donde siempre se nos está observando, analizando, valorando y juzgando. Podemos incluso imaginarnos distintos personajes, la víctima o el acusado que en este caso siempre vamos a ser nosotros, también podemos ver el abogado defensor, el fiscal y el Juez. En algunos casos incluso podríamos considerar un jurado popular, conformado por todas esas personas por las cuales nos sentimos juzgadas y a las que les damos el poder de que su opinión nos afecte.

Todos estos personajes pueden estar representados por nosotros mismos, o podemos ponerles la cara o la voz de otra persona.

Me gustaría detenerme aquí para considerar los distintos escenarios. En la autocrítica ideal, la que nos ayuda a mejorar y a crecer, encontraríamos los cuatro papeles donde el abogado defensor y el fiscal estarían equilibrados y el juez sería una figura objetiva y proporcional en sus dictámenes. Pero en algunas ocasiones, en un ámbito concreto o de forma generalizada puede faltarnos una de estas figuras.

1.- La crítica sin abogado defensor.

El escenario que más frecuentemente nos encontramos en terapia es que la persona ha perdido, por distintos motivos, a su abogado defensor. En este caso la autocrítica será fulminantemente negativa ya que el juez solo podrá escuchar todo lo malo que ha hecho y lo grabe que son las consecuencias de sus actos y pensamientos. Así pues la persona vivirá una situación de autoinvalidación, donde el concepto de sí misma será muy negativo, ya sea a nivel de capacidades o a nivel de autoimagen.

2.- La crítica sin juez.

Por orden de frecuencia esta situación sería la segunda más común en consulta. Sin juez que dictamine una decisión final, el abogado defensor y el fiscal pasarán todo el rato contraargumentándose. Esto se traduce en que la persona vivirá en un mar de dudas, indeciso entre verse correcto, adecuado o capaz y verse incorrecto, fuera de lugar o incapaz. Los síntomas más comunes con los que acuden a consulta son ansiedad, somatizaciones, o esa demanda tan especifica de “Me pasa algo, no estoy bien pero no sé porque”

3.- La crítica sin fiscal.

En algunos casos nos encontramos personas que no tienen autocrítica, todo lo que hacen, piensan o sienten está justificado y lo encuentran perfectamente correcto. Una persona que no se autocrítica en ningún aspecto de su vida no tendrá problemas con sí misma ya que es algo egosintónico.  Pero puede mostrarse a los demás déspota, altivo, prepotente, sin capacidad de aceptar sus propios errores. En pocas ocasiones nos encontramos este perfil de forma pura, en terapia ya que tendrían que están completamente invalidados por factores externos y aun así pedir ayuda iría en contra de sus características.

4.- La crítica sin abogado defensor o fiscal

Quizás suene un poco raro de entrada pero en algunas ocasiones nos encontramos con una crítica extremadamente victimista, donde estamos solos delante de el juez, explicándole lo mal que lo hemos pasado y lo malos que han sido los otros. Tampoco hay nadie que transforme nuestro mensaje, de queja a argumento, ni nadie que lo ponga en duda, el papel final del juez hipervictimizar al usuario. Así pues tenemos a una persona con un mensaje cargado de “a mí me han hecho”, incapaz de ver si papel en su propia vida.

Como vemos el uso de esta herramienta nos da una forma de analizar la crítica y un sinfín de posibilidades posteriores de intervención.

Egosintónico y egodistónico

En psicología usamos estos términos para definir si un usuario se siente bien con sus síntomas o, si por el contrario, lo vive con malestar.

Podemos vivir sensaciones, emociones, conductas o pensamientos de forma egodistónica o egosintónica. http://yeraldreloaded.deviantart.com/ - CC BY-NC-ND 3.0

Podemos vivir sensaciones, emociones, conductas o pensamientos de forma egodistónica o egosintónica.
http://yeraldreloaded.deviantart.com/ – CC BY-NC-ND 3.0

Que una característica sea egosintónica quiere decir que las sensaciones, emociones, conductas y pensamientos que comporta esta característica son coherentes con los constructos nucleares de la persona, por tanto son coherentes con su autoimagen. Un ejemplo podrían ser los delirios o en general la mayoría de los trastornos de la personalidad. En general nuestras características de personalidad son egosintónicas

Por otro lado tenemos las características egodistónicas que son todas aquellas sensaciones, emociones, conductas y pensamientos contrarios a la idea que tenemos de nosotros mismos o en conflicto con nuestros ideales. Como ejemplo tenemos el trastorno obsesivo compulsivo. Otro ejemplo podría ser la forma en que nos comportamos en un contexto, por ejemplo en el trabajo, este en conflicto con como realmente somos, en el trabajo impositivos y fuera de él, negociadores.

Diferencia entre infección, contagio y transmisión

El otro día hablando con un medico me hizo pensar en la importancia de hacer esta entrada. Infección, contagio y transmisión se usan normalmente como sinónimos, ya sea en la vida diaria, en ámbito sanitario o en ponencias de temas específicos. Pero a la hora de usarlas correctamente debemos tener en cuenta los matices que estas palabras conllevan, sobre todo por el nivel de sobre alarma y prejuicios que comporta la palabra contagioso.

Infección, infeccioso, infectar…
Infectar
1. tr. Dicho de algunos microorganismos patógenos, como los virus o las bacterias: Invadir un ser vivo y multiplicarse en él.

Como vemos en la RAE el término infectar tiene que ver con la capacidad que poseen los microbios, ya sean bacterias, virus, hongos o protozoos, de entrar a nuestro cuerpo y utilizar este como lugar donde reproducirse y de aquí transmitirse a otros organismos, o no.

El estigma social causa una dificultad en el autocuidado.

El estigma social causa una dificultad en el autocuidado.

Un ejemplo de infección ni transmisible ni contagiosa es la infección por Clostridium tetani, el tétanos.

Contagio, contagioso, contagiar…
Contagio
1. m. Transmisión, por contacto inmediato o mediato, de una enfermedad específica.

Como vemos aquí ya empiezan los problemas para diferenciar entre contagio y transmisión, pues en la misma rae el termino contagio se explica con transmisión.

Hablando de enfermedades, son contagiosas aquellas que se propagan mediante el contacto directo o cercano con una persona infectada, el medio ambiente o un animal portador. Por tanto vemos que el microorganismo que causa un contagio puede vivir fuera del organismo, es más, puede que salir del organismo forme parte de su ciclo vital como sería el caso gusanos intestinales o Oxiuriasis. Otros ejemplos clásicos de contagio son la gripe, la malaria o la diarrea por rotavirus…

También por ejemplo podemos contagiar un bostezo por la calle a otras personas simplemente porque estamos en su campo visual, sin ningún tipo de interacción directa necesaria.

Transisión, transmitido, transmitir…
Transmitir
4. tr. Comunicar a otras personas enfermedades o estados de ánimo.

Las enfermedades transmisibles necesitan un contacto directo o semidirecto entre individuos. Entendemos esto como el contacto físico con otra persona o con los fluidos de este. En esta clasificación entraría el VIH, la hepatitis o el HPV.

De la misma forma se transmiten las ideas, contacto directo entre una persona y otra, podríamos decir de una forma poética que las ideas se transmiten mediante el contacto de las mentes.

Otra forma de ver la diferencia entre contagio y transmisión es analizar la capacidad de reducir el riesgo que tenemos ante una patología contagiosa o transmisible.
Ante una enfermedad contagiosa como es la gripe podemos optar por vacunarnos y por ejemplo llevar mascarilla cuando estemos en contacto con otras personas, pero todo esto no va a evitar al cien por cien que no nos contagiemos de la gripe.
En cambio ante una infección transmisible como es el VIH podemos tener una vida cotidiana con alguien que conviva con el virus y incluso en las interacciones donde si que habría un riesgo de infección podemos tomar medidas preventivas, el uso del preservativo, para eliminar este riesgo.
Con esta forma de entender las palabras y usándolas correctamente podemos disminuir el estigma social hacia gran variedad de población que padece algun tipo de infección crónica.

Fuentes:
1.- Apoyo positivo. Diferencia entre contagio y transmisión. [apoyopositivo.org]
2 .- Real Academia Española. (s.f.). Diccionario de la lengua española (23.aed.). Consultado en http://www.rae.es/rae.html